domingo, 23 de agosto de 2026

 

El mejor camino para convertirte en artista en 2026

o… mis mejores consejos para no seguir consejos


Cuando decidí dejar mi casa, mi ciudad y todo lo que conocía por irme a estudiar a CDMX, una parte de mí sintió que estaba haciendo una locura. Y por supuesto que muchas personas cercanas pensaron igual. Me llovieron decenas de consejos entonces: “antes de elegir casa primero ve cómo es el barrio de noche”, me dijo un profesor, “busca un sitio que esté cerca de una estación del metro, a no más de dos cuadras”, dijo un amigo; “no vayas por ahí hablando con extraños, no confíes en nadie”, o por el contrario, “tú anda con seguridad y saluda a todos como si fueran tus amigos”. Incluso hubo quien me sentenció diciendo sólo estaba yendo a buscar que me maten.


En fin, que todos hablaron desde su experiencia o falta de ella; expresaron sus miedos así como sus seguridades en forma de consejos y los depositaron en mí. Y es que, cuando las personas “aconsejamos” a otras, ¿no es eso lo que hacemos? ¿Poner un poquito de nuestra sabiduría de vida (buena o mala) en palabras y pasársela a los demás, esperando que a ellos les vaya mejor?


Algunos dibujos que hice mientras vivía en CDMX   

Dibujos que hice cuando salía a recorrer las calles de CDMX 


Recordé esto porque últimamente no paro de ver en redes (Threads es mi favorita del momento) hilos sobre “consejos para artistas”, “cómo mejorar tu arte en X tiempo”, “qué hacer para que más personas sigan tu página de autor”, y sus mil variantes. Tanto de personas (supuestos expertos) que los dan como de novatos que los piden. Muchos de estos posts terminan contradiciéndose ya que para cada “consejo” que alguien escribe aparece un oponente que le lleva la contraria, cosa que confunde aún más a aquellos que buscaban orientarse. ¡Y claro! ¡No podrían faltar los fans de los dos combatientes virtuales que nacen espontáneamente en los rincones del internet y que apoyan a uno u otro como si sus vidas se fueran en ello! Como los seguidores de Newton y Leibniz cuando aseguraban que sólo uno de ellos había inventado El Cálculo (bueno, yo no viví en el siglo XVII pero imagino que fue algo parecido a nuestra realidad, aunque sin los smartphones de por medio). Spoiler: el consenso actual es que ambos estudiaron los mismos conceptos de forma independiente y sin plagiarse. Es decir, los dos tenían razón.



Con lo anterior no quiero decir que todas las personas que hablan de arte (o de cualquier área) en internet llevan la verdad en sus palabras (¿se imaginan lo que hubiese sido de mí si le hubiera hecho caso al comentario de aquel que me aseguró mi muerte si me mudaba de ciudad? Me habría echado en la cama a llorar de miedo el resto de mi vida); menos los estoy invitando a que se tapen los oídos, cierren los ojos e ignoren cualquier consejo que vean mientras actúan siguiendo un instinto artístico que tal vez no ha terminado de madurar. El famoso “no les hagas caso a las críticas porque ese es tu estilo de arte”. Falso, pues por algo existen las escuelas, las teorías y las enseñanzas de los grandes maestros que vivieron antes que nosotros. En cambio, lo que intento decir es que antes de seguir cualquier “consejo para artistas” que venga de una foto de perfil desconocida, primero nos pongamos a analizar: quién es esta persona, desde dónde me habla, o, si sus palabras tienen un sustento que me haga considerarlas.


Leibniz vs Newton. Imagen tomada de internet.

En eso radica el pensamiento crítico.


Se trata de no creer ciegamente toda la información que nos llega y dudar, siempre, o al menos hasta que encontremos argumentos suficientes para aceptar o rechazar la idea. Todo esto desde una postura objetiva y no desde el ardor de la emoción, que es como se publica mucho del contenido que inunda el internet.


Hablando especialmente del dibujo y la escritura que son mis artes favoritas, me inclino por estudiar de material impreso que tenga el respaldo de alguna editorial de por medio; con eso al menos tengo más certeza de que lo que estoy leyendo ya fue revisado por expertos (en teoría). También tomo cursos en línea y presenciales pero de instituciones reconocidas, y procuro, sin obsesionarme con ello, leer un poco sobre la persona que lo está ofreciendo. Hallar sus trabajos y ver si pueden sostenerse por sí solos. Pero eso suena muy “pasado de moda” para esta era en donde todo se puede “aprender más rápido con un tiktok”, ¿no? Y lo pongo entre comillas ya que, ¿de verdad podemos obtener un conocimiento perdurable (recalco esta palabra) con un video de veinte segundos o menos? No lo creo. No creo que haya una forma rápida de convertirse en artista experto y por eso muchos de los consejos que prometen hacerlo deberían ser tomados con cautela.


Aunque tampoco desecho la posibilidad de que un vídeo de youtube, un reel o un tiktok pueda nutrir el espíritu de un artista. Yo misma me he perdido en internet viendo a mi youtuber favorito y leyendo las discusiones a su alrededor. Pero otra vez, para eso está el pensamiento crítico.



Dibujitos del barrio en donde viví. ¿A poco no parecen sacados de una época antigua?


Volviendo a mi historia inicial, al final terminé viviendo en un sitio que iba en contra de muchos de los consejos que me dieron los amigos que dejé en mi Blanca Mérida, pero respaldado por otros a los que conocí en la nueva ciudad. No estaba cerca de una estación de metro y tampoco se veía muy seguro cuando se hacía de noche (en serio, la casa estaba en un callejón estrecho y las luces eran de un color amarillo pálido que daban la sensación de que alguien iba a salir de las sombras y asaltarme, para que se den una idea), pero porque el barrio era colonial, con callejones adoquinados e iglesias construidas en el siglo XVIII y anteriores. Todavía ahora, a varios años de haberme ido, cierro los ojos y puedo sentir el frío del invierno penetrando a través de mi bufanda de colores mientras voy de regreso a casa con un chocolate caliente en la mano; veo la sombra de las iglesias a lo lejos y escucho el “tak, tak” de mis zapatos contra los adoquines. Nunca me arrepentiré de haber vivido allí.


Por eso, la próxima vez que te encuentres con un post, un vídeo o un artículo que te prometa los “diez mejores consejos para ser un artista exitoso en 2026”, no lo tragues de inmediato. Duda. Duda del consejo, duda del autor, duda de las personas que le aplauden en los comentarios porque acaba de inventar el hilo negro de los artistas. Pregúntale, en cambio, al trabajo de ese autor si él mismo vive lo que profesa o si no es otro más repitiendo lo que cientos de miles dicen en internet con tal de tener unos likes.


Duda de todos… incluso de mí. Pues todo lo que acabo de escribir podría ser una falacia.

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